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Que parezca un Accidente

28/08/2008 GMT -3

Eso que me da paz

terceroa2008 @ 19:36

En este posteo les quiero hablar acerca de todas esas cosas que me ayudan a descargarme, me tranquilizan; esas cosas con las que me despejo y, en resumen, evitan que pierda la cabeza. Les aclaro: no las ordeno por orden de importancia.
Empiezo por el deporte. Yo hago natación y fútbol. Es difícil de explicar, pero al entrar a la cancha me olvido de todo lo que hay afuera; todos los problemas se quedan del otro lado de la línea de cal y yo tengo una hora y media para exigirme a mí mismo en cada jugada. Dentro de la cancha solo existe mi equipo Me encanta correr, y gracias a la natación siempre termino siendo el más rápido de la cancha. Dejo todo en la cancha, incluso la piel que, bastante a menudo, me arranco para salvar una pelota. Mi pierna izquierda, principalmente en el muslo, tiene una hermosa colección de cicatrices. Cada vez que me tiro en busca de la pelota me quemo con la fricción del suelo. Esas heridas tardan mucho en cicatrizar, pero ni siquiera las siento cuando se producen. La verdad es que reconozco ser demasiado “animal”. Hasta me gusta forcejear con los del equipo contrario y meter algún que otro empujón y una buena patada, pero trato de no lastimar a nadie, si me lastimo yo no me importa (molesta, pero no importa), después me curo. Además, la mayoría de las veces que me lastimo es culpa mía, así que no puedo enojarme con nadie.
Con natación es casi lo mismo, pero en el agua no hay equipo. Estoy solo. Es algo mucho más personal y más exigente que el fútbol. El objetivo es el mismo: superarme a mí mismo. Se me hace muy parecido y muy destinto al mismo tiempo, porque tanto en la cancha como en el agua me fuerzo a mí mismo y, así, me despejo; pero en la cancha no pienso en nada de lo que dejé afuera, en cambio, mientras nado, al no tener que estar conciente de una pelota, puedo pensar y reflexionar todo lo que necesite. Además el deporte es lo mejor para el físico y está demostrado que mantiene a las personas alegres y de buen humor. No soy ningún deprimido, pero eso siempre viene bien.
Otra de las cosas que me tranquilizan es la música, y más que la música, la guitarra (tocar). Cuando estaba en cuarto grado empecé a tocar la clásica, pero casi sin motivos. Era demasiado chico, así que un día me cansé y quedó tirada en algún rincón de mi casa. Y pasaron años hasta que la agarré de nuevo. Me acuerdo que me volvió a interesar en un campamento y para cuando estuve de vuelta en Mataderos, lo primero que hice al llegar a mi casa (después de bañarme) fue rescatar la viola de ese rincón donde estaba olvidada. Pero a la semana me aburrí y abandoné de nuevo. Para entonces ya estaba en segundo año. Y pasaron meses, hasta que los vi a ellos: los Guns N’ Roses. Estaba haciendo algo del cole mientras veía la tele y, en ella, apareció el que ahora es uno de mis temas favoritos: Don’t Cry, de los Guns. Me anoté el nombre del tema y de esa banda que hasta el momento ignoraba completamente. Me di cuenta de que lo que me aburría era lo que había aprendido, no la idea de tocar. Cuando mi viejo llegó de trabajar ese mismo día le dije:
-Yo: Hola.
-Papá: Hola Fede.
-Yo: Hugo… (Les aclaro que, desde chico, a mi papá le digo Hugo, lo llamo por su nombre. Igual que Bart a Homero, y si no saben quienes son Bart y Homero se pueden poner a ver un poquito más la tele.)
-Papá: ¿Qué?-me dice con ese tono que me demuestra cómo me conoce y que sabía que lo mío era un pedido. (No se piensen que soy ningún consentido porque para sacarle algo a mi viejo prácticamente tengo que hacerlo por escrito. Pero gracias a él no me falta nada.)
-Yo: Quiero una guitarra eléctrica.
-Papá: Ahora mismo. ¿Algo más?
Les prometí que si me la compraban no iba a hacer lo mismo que con la otra, y cumplí. Además, gracias a la eléctrica también volví a la clásica, aunque la que domina sea la otra. Me la regalaron para esa navidad y el primer tema que aprendí fue ese que me lleva a quererla, Don’t Cry.
Desde entonces ya pasaron ocho meses, ocho meses tocando. La verdad que de teoría tengo poco, pero toco demasiado dedicándome a lo que me interesa y lo demás francamente no importa.
Mis bandas favoritas son: Guns N’ Roses (por supuesto), Green Day, Coldplay, Maná, Keane, Maroon 5, Queen, Velvet Revolver, Attaque 77, AC/DC, Aerosmith y One Republic (aunque a estos últimos tres todavía no conozco mucho). Mis guitarristas favoritos son todos de estas bandas: Los dos de AC/DC, el de Aerosmith, el de Green Day (que no hace nada difícil pero me gusta muchísimo lo que toca y encima canta), el de Maná y por sobre todos ellos Slash, el de los Guns N’ Roses (aunque ahora esté en Velvet Revolver), que para mí es un ídolo junto con los demás integrantes de la banda: Axl Rose, vocalista; Duff, bajo; Matt Sorum, batería; e Izzy, guitarra.
Me descargo tocando tanto como nadando o jugando al fútbol. Es como gritar sin palabras, no sé si me entienden. Puedo estar tocando el tema más loco del mundo y estar tranquilo al mismo tiempo.
Acá les dejo un video del que ya les dije, para mí es un ídolo: Slash, el gutarrista de los de los Guns N’ Roses. Eegí este tema pensando en el lema mafioso que el blog lleva como nombre, “que parezca un accidente. Esto se titula “The Godfather Theme” y es una versión del tema de El Padrino.

También me resulta imposible vivir sin mis amigos. Esos que están así de locos como yo y por eso me entienden, nos entendemos. Es increíble que los aguante seis días a la semana y ellos a mí. Creo que con ellos me desconecto más que con cualquier otra cosa porque a ellos es a quienes les puedo contar todo, y con ellos me divierto y me rio hasta de lo que es como para ponerse a llorar. (Igual cuando queremos nos ponemos serios.) Además cuando no es todo risa ellos también están ahí. Me gustaría seguir hablando de mis amigos pero necesitaría más o menos un posteo para cada uno.
Ya me cansé de escribir. Solo quiero mencionar una más de aquellas cosas que me dan paz. La lluvia. Probablemente les suene medio raro, probablemente no. Lo que pasa es que yo no se que cada vez que me acuesto no puedo dejar de pensar. No sabría decir en que pienso precisamente. Pienso en todo y en nada, en un tema y en otro, esto y aquello. Y puedo llegar a quedarme así media, una, cinco horas o toda la noche, hasta que el cansancio me gane, que es lo mejor que me puede pasar en un momento así, y después de lo que parece un segundo me despierte porque me destapé y tengo frío. Y si el cansancio no me gana veo salir el sol. Lo que importa es que esto pasa muy seguido, aunque gracias al sueño son pocas (existen, pero son pocas) las veces que paso toda la noche despierto, acostado pero despierto. Entonces lo que me gusta de la lluvia es que siempre evita que la cabeza se me dispare pensando por las noches. Además me encanta estar bajo la lluvia aunque esté prácticamente diluviando. Pero lo más importante de esto es lo que les acabo de decir: que no importa que se caiga el cielo, al contrario; me encanta, y más por las noches cuando abrir la ventana para ver y escuchar el agua caer y sentir el viento logran que me abstenga de pensar. Esas noches, las noches de lluvia, son las únicas en las que me puedo dormir tranquilo.

Chau gente.

Federico A. Martínez.

Comentarios

Un Comentario »

  1. Fedeee muy bueno el posteo.. A mi tambien me tranquiliza mucho la musica y me gusta tocar la guitarra que tambien me hace distenderme un poco de mis problemas.
    Te felicito
    Marquitos

    Marcos Mel | 31-08-2008 - 19:40:26 GMT -3 #

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