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Que parezca un Accidente

05/09/2008 GMT -3

Mis amigos

terceroa2008 @ 14:44

Creo que en todos los posteos anteriores nombré a mis amigos y dije que debería dedicarles un posteo. En este me voy a dedicar a nombrar solamente a mis amigos hombres, mejor dicho, casi hombres. No es que dude de su sexualidad, pero todavía somos demasiado jóvenes como para ser llamados hombres, aunque tampoco falte mucho. Me di cuenta de que no falta mucho porque una tía mía (que no es mi tía pero es una de esas personas que se terminan metiendo en tu vida y cuando abrís un poco los ojos notas que siempre estuvieron y que las querés como si fuesen de tu familia o más, supongo que entienden) tiene una beba de seis meses, la cual es la persona más mimada que conozco. La cosa es que la beba tiene seis meses y, hablando de lo mimada que es, surgió el tema de su cumpleaños de quince. Entonces pensé que cuando cumpla quince yo voy a tener como treinta años. Todavía falta mucho, pero los años cada vez se me pasan más rápido. Pero me estoy yendo de tema, así que retomemos.
No voy a hablar de mis amigas, y eso no significa que no las quiera, ellas saben que sí. Lo que pasa es que los amigos son otra cosa, porque somos iguales, supongo que será una cuestión de sexo. El género condiciona y no hay nada que hacerle. No es la misma relación. Los hombres entienden mejor a los hombres y las mujeres entienden mejor a las mujeres, no es nada complejo.
Empiezo por los dos primeros amigos que tuve, y tengo hasta hoy (aunque la vida me haya separado un tanto de uno de ellos). Me acuerdo como si fuese ayer de mi primer día en el colegio. De verdad, créanme, me acuerdo. Yo llegué y mi mamá me tuvo que acompañar hasta la salita porque yo no la soltaba. Una completa muestra de independencia de mi parte. Entonces, después de veinte minutos llorando en la puerta, la “seño” me hizo entrar e hizo que me sentara en una de esas mesitas que ahora me llegan a las rodillas y antes parecían tan grandes. En esa mesa, si no me equivoco éramos cuatro o cinco, no más. Dentro de esos tres o cuatro que se sentaban conmigo estaban estos dos amigos míos, el otro/los otros no recuerdo quiénes eran. Creo que eran nenas. Desde ese día se convirtieron en mis amigos, dos de mis mejores amigos. Uno se llama Cristian y es aquel del que la vida me separó un poco. No recuerdo si fue en sexto o séptimo grado que él se cambio de colegio. Yo siempre iba a su casa y a la de sus abuelos, me quedaba a dormir, a comer, a jugar. Y él también pasaba un buen tiempo en mi casa. Por más que lo conocí a él y al otro el mismo día, Cris fue el que me aceptó más rápido. Lo extraño y lo quiero muchísimo. Ahora cada vez que lo veo (que no es tan seguido como me gustaría) se lo digo, aunque sé que lo sabe y que siente lo mismo. Con el otro de esos “primeros amigos”, Agustín, fue distinto; porque Agus siempre fue bastante duro con eso de conocer a alguien. Después de un tiempo lo conocí. Igual no es lo mismo decir que conocés a tu amigo a los cuatro años que a los dieciséis. Cuando se es chico no hay mucho que conocer, y “compañero” es sinónimo de “amigo”. Cuando no estaba en la casa de Cristian estaba en lo de Agus o en la casa de sus respectivos abuelos. Yo fui el demonio en persona desde que nací hasta, más o menos, sexto grado. Luego empecé a tranquilizarme un poco, un “poquito” menos rebelde. Lo que les quiero decir es que era un quilombero, me iba muy mal en el colegio, siempre me retaban, me peleaba y le hacia la contra al mundo entero. Entonces, siendo así, me encantaba juntarme con ellos a tirarle cosas a la gente y a los autos que pasaban desde las terrazas o balcones de cualquiera de las casas. Dentro de las cosas que le tirábamos a la gente había desde piedras, maderas y hasta cohetes cuando se acercaban navidad y fin de año. También teníamos un láser cada uno para apuntarle a la cara al que pasara, les escupíamos la cabeza, etc. Ya se que todo esto que les estoy contando no habla muy bien de mí, pero era “un pibe”, ¿qué se podía esperar, encima, de mí? Me acuerdo que una vez, en la casa de los abuelos de Cris, desde la terraza para ser específico, tiramos un petardo a un colectivo que pasaba desgraciadamente con la ventanilla abierta. Pasó lo que era lógico: el petardo se metió por la ventanilla. El abuelo de Cristian me echó de la casa porque alguien (no se quién porque para entonces los dos ya estábamos bien disimulados, escondidos diría yo, pero supongo que fue el chofer) había tocado el timbre y le contó lo que hicimos. Igualmente después de una semana yo estaba de vuelta, pero evitamos los cohetes por un tiempo. Con Agus me pasó algo parecido, pero en mi casa. Había una parte del piso de mi casa que todavía estaba en construcción. Como el piso que se estaba construyendo era de madera yo tenía una de esas bolsas grandes de color negro llena de pedazos de madera que me invitaba a “tirarle maderazos al que pasara”. Entonces, con Agus, agarramos la bolsa (que pesaba demasiado) y la llevámos hasta el balcón. Desde ahí empezamos a tirar los maderazos y estuvimos así como una hora y toda la calle que se podía ver desde mi casa estaba salpicada de pedazos de madera. Entonces pasó un auto particularmente lento, que era muy tentador, así que agarré la madera más grande que encontré y se la lancé de tal manera que le rompí la ventana del lado del acompañante. Pero el buen hombre me vio y me devolvió el favor: agarró todas las maderas que habíamos tirado a la calle y las tiró de a una, tomándose su tiempo mientras me gritaba, y me abolló toda la puerta del frente. Fue una linda experiencia. Otra vez hice algo así de feo o peor. Era un sábado por la mañana y yo, con toda mi familia, teníamos un cumpleaños en una quinta. Cuando estábamos por salir apareció Agus con su abuela y mi mamá se puso a hablar con ella. Entonces él me dijo “Está re buena esta calle, bajás a los pedos”, porque la calle mía está inclinada y yo vivo casi en una esquina, la parte de abajo de todo. “Miró como corro acá” me dijo. Se fue hasta la otra punta de la vereda (la parte más alta) y empezó a correr hacia la esquina donde estaba yo, la de mi casa. Él venía aceleradísimo, así que no tuve mejor idea que “ponerle la traba”. Rodó como seis metros y todavía no entiendo como fue que no se quebró ningún hueso. Se fue a su casa rengo y con todo el cuerpo cortado. A la semana siguiente él me empujó en la calle y yo le partí un arma de balines en la cabeza. A Agus lo sigo viendo todos los días y está claro que es uno de mis mejores amigos. Prácticamente me crié con él, crecí con él. Nos alcanza con una mirada para saber lo que el otro está pensando. Estamos juntos desde toda la vida, aunque a vece le meta la traba o le parta un arma en la cabeza.
Ahora es el turno de Nico. A Nico lo empecé a conocer en sexto grado. Yo estaba en la fila del medio, él atrás de mí y la teníamos a Mara a la derecha. Hablaba tanto y me reía tanto con ellos dos que directamente me sentaba mirando para la derecha y para atrás. Habré estado así como un mes hasta que las profesoras no me aguantaron más y me sentaron delante de todo, pero ese mes que pasé cerca de Nico me hizo conocerlo, y así encontré a otro de mis mejores amigos. Lamentablemente es otro de los que la vida me separó, otro más que extraño. Él también se cambió de colegio.
Y como extraño a Mati, Mati Noguera. Más que nada en el aula: ahora todos los profesores tienen tiza en el pizarrón porque nadie las usa para armarse una guerra. Otro de mis mejores amigos a otro colegio. Falta él, con todo lo que eso implica. A Matías lo conocí en catequesis familiar del colegio en tercer grado. Además siempre volvíamos caminando juntos porque resulta que vivía a tres cuadras de mi casa; ahora se mudó a Alberdi. Compartimos tanto tiempo; hasta la Copa Coca-Cola. Lo veo muy seguido y nuestros papás son muy amigos. Igual de vándalo que yo Mati. A él también lo quiero una banda. Yo adoro a todos aquellos que nombro en este posteo y a los que quizás no nombre pero se saben mis amigos. Si me olvido de alguien, es solo por eso un olvido.
Ahora vienen dos personas que, junto con Agus, son como hermanos para mí: Facu y Gine. Con ellos fue muy raro, inesperado. Mi amistad con ellos comenzó en una de las mejores semanas de mi vida: mi viaje de egresados de séptimo grado. ¡Que semana! A Ginés lo odiaba con todo mi corazón, y nos peleábamos todo el tiempo. A Facu ni siquiera lo registraba. Nos unió la diversión de ese viaje, pero desde entonces los empecé a querer tanto como a aquellos que conozco de toda mi vida y los conozco muchísimo. Esto me demuestra que a veces el tiempo no es nada, que uno puede pasar al lado de alguien toda su vida y solamente saber como se llama; o puede pasar un mes con un “nuevo amigo” y pasar a ser “viejos amigos”. La Noche de Velas del Viaje de egresados hubo toda una sección dedicada a los amigos y yo, para esa instancia, el quinto día, ya me encontraba sentado enfrente de Gine y al lado de Facu. Porque el viaje de egresados, además de divertidísimo, es muy intenso, porque cuando la misión de pasarse a algún cuarto de chicas ya está cumplida y después de un buen rato volvés a tu cuarto (tuyo y de tus amigos) es imposible dormir. En ese momento de insomnio, de querer aprovechar cada momento, estás con tus amigos y con esos que no eran tus amigos, pero de ahí en más lo van a ser. Muchas de las cosas que hablamos ahí fueron realmente profundas. Entonces yo estaba enfrente de Gine y a la izquierda de Facu cuando empezó a sonar un tema que siempre me hace llorar (es inevitable, pero a mi tampoco me interesa evitarlo) cuando lo escucho. Encima nos hicieron callar y toda una reflexión que deja a cualquiera que tenga corazón con un nudo en la garganta que no se aguanta. Y yo quería hablar y no podía; en realidad no quería hablar, solo me quería desahogar. Entonces nos invitaron a levantarnos y saludar a nuestros amigos. Me desahogué en tres hombros (hombros, lo que une los brazos al cuerpo, los hombros) que desde entonces estuvieron siempre o reafirmaron estar: Primero lo abracé a Facu y al fin me pude sacar el nudo de la garganta, le empapé toda la remera porque de paso lo usé para secarme las lágrimas; después de él pegué toda la vuelta a esa mesa larga que nos separaba y los fui a buscar a Agus, que había estado siempre con un hombro para mí y después a Gine, que durante toda esa semana demostró que desde entonces también lo tenía a él. Estos son aquellos con los que sobran las palabras y alcanza con una mirada para saber lo que cada uno está pensando, aunque a dos de ellos los conozca hace apenas tres años y al otro como unos once. También vivimos casi todo el año pasado lo de la Copa y ahora vamos al mismo club.
Hay otras dos personas que son como mis hermanos, pero no iguales, sino que hermanos mayores, y la relación es distinta: el Cheto y Gugui, dos servidores que estuvieron conmigo mucho tiempo y en tantos campamentos que los llegué a querer demasiado. Además a mi me encantan los campamentos: una semana lejos de todo lo que estoy acostumbrado salvo mis amigos, gente nueva para conocer (saludos a los amigos de Rosario), fútbol y pileta. Listo.
Ahora voy a empezar a ser breve porque me está pegando el sueño re mal.
J.P.: ocho años de amigos, la Copa Coca-Cola, el mismo club de ahora, vacaciones en Gesell, unos cuantos torneos de Winning Eleven en tu casa. Mucho, Juampi.
Joe: amigo, estás re loco.
Rodri: Con vos es todo una risa y te conozco hace muy poco pero sabé que te estoy empzando a tomar afecto.
Marquitos: A vos también te quiero banda, Beatle. Chico de negocios.

Acá les dejo aquel tema de la Noche de Velas del viaje de egresados:

(Ya sé que Anto usó el mismo tema, pero esta es otra versíon.)

NO DOY MÁS.

Federico A. Martínez.

Comentarios

Comentarios(3) »

  1. Aii re lindo el posteo porque expresas re bien todo lo que sentis por tus amigos, y cómo los fuiste conociendo.
    Igual no te tenía taan demonioo fedee ee ajajaj,

    Besos

    Rocio Carmassi | 05-09-2008 - 22:12:16 GMT -3 #

  2. noooo Fede...
    re demasiado lindo el posteoo...
    hacia mucho que no entraba al blog
    y entre y lei nada mas que tu posteo
    porque me inmagine qe iba a ser lindo y no me equivoque:)
    ajaj
    esta muy bueno y me encanta como lo contas, como los fuiste conociendo, todo...esas partes de las que te vas de temaaa... tambien estan buenas...
    te felicito:)
    ademas en mas de una parte me senti identificada y es lo que mas me gusta de los posteos, sentirme identificada...

    un besoooo

    Paula | 13-09-2008 - 23:00:35 GMT -3 #

  3. BUE, VOY A TENER QUE ESCRIBIR LO QUE HABIA PUESTO ANTES DE VUELTA PORQUE "LA PAGINA HA CADUCADO"..
    LARGUISIMO EL POSTEO, PERO ME DEDIQUE EL TIEMPO SUFICIENTE PARA LEERLO BIEN, SIN APUROS, Y SIN DUDA VALIO LA PENA COMO SIEMPRE, EN TUS POSTEOS..
    TENGO QUE VER ALGO, QUE CREO QUE ES NECESARIO, A PESAR DE QUE HACE MUCHO QUE TE CONOZCO, Y HACE UN TIEMPITO QUE SOMOS AMIGOS, NO CONOCIA ESA PARTE TAN SENTIMENTAL TUYO, EN TUS POSTEOS REFLEJAS CIERTO SENTIMIENTO QUE ME ATRAE MUCHO, QUE ME GUSTA.. POR ESO ME ENCANTAN TUS POSTEOS, SON LOS QUE MAS ME GUSTAN Y LOS LEO SIEMPRE..
    ESPERO QUE SIGAS ASI, REFLEJANDO TODO LO QUE SENTIS POR LA GENTE O COSAS QUE TE RODEAN Y ADORAS..
    ESPERO QUE ALGUNO DE TUS PROXIMOS POSTEOS SEA PARA TUS "AMIGAS" Y ESTE INCLUIDA YO ;)
    ME ENCANTO EL POSTEO YA QUE RECORDE MILES DE COSAS QE VIVI, PARECIDAS A LAS TUYAS, COMO EL VIAJE, SALIDAS, Y DEMAS..
    LA NOCHE DE VELAS, LAS EXCURSIONES, ESE VIAJE INOLVIDABLE...
    ME ACORDE TAMBIEN LO MALDITO QUE ERAS DE CHIQUITO PERO NO SABIA DE TODAS ESAS MALDADES QUE COMETISTE...
    TE QUIERO MUCHO FEDE..
    TE BANCO SIEMPRE Y LO SABES
    SEGUI ASI, QUE APROBAS LENGUA ;)

    AGUSTINA | 23-09-2008 - 22:46:40 GMT -3 #

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