Una primavera especial
Este día de la primavera fue mi especial para mí, ya que también fue mi cumpleaños y además se cumplió un año de mi fiesta de quince. El veintiuno de septiembre se presenta en lo personal, algo más que el día del estudiante, la espera ansiosa de un día feriado que para peor este año cayó domingo y la organización con mis amigos de una salida.
El domingo pasado se transformó en un día lleno de emociones: me di cuenta de que cuando uno va creciendo el tiempo parece que pasara más rápido. Aún recuerdo, cuando tenía diez años y contaba los días y meses que faltaban para la llegada de mis quince. Hoy que ya cumplí dieciséis experimenté un sentimiento de alegría pero no pude evitar cierta angustia: todo pasa demasiado rápido y nada es lo mismo, aunque todos los veintiuno de septiembre se repita el ciclo: los chicos, los parques, las flores, la música, los festejos, las escuelas cerradas. Entonces me doy cuenta que las estaciones se repiten pero que yo voy cambiando ¿Serán los cambios propios de la adolescencia? Porque esta vez, la llegada de la primavera no fue pura felicidad, como lo había sido en la infancia.
Quise investigar; busqué en el diccionario la primavera: porsupuesto que me informaba lo que yo ya sabía; pero me enteré que deriva del latín “ver-veris” (Diccionario ilustrado latino-español “Spes”). En ese momento recordé que en la biblioteca de casa “dormía” un diccionario de latín que había sido el verdugo de mi madre durante sus años de bachillerato. Allí busqué la palabra y encontré: “primavera" juventud, primavera de la vida. Luego, me di cuenta, que la juventud que hoy parece eterna es algo pasajero ¿Notaron, acaso que la gente adulta no se entusiasma tanto con este día?
Éste domingo fue un día gris, color que va bastante bien con la tristeza; además hacía frío. A la noche, al acostarme seguía pensando en mi falta de interés por festejarla, y descubrí que mi último gran “problema” había sido organizar la fiesta de mis quince, pero pronto vendrían otros problemas: elegir una carrera, un trabajo, etcétera.
En ese momento supe que cada año traería más cosas para enfrentar, y que cuando uno está más ocupado, a medida que crece, el tiempo parece que pasara volando.
Por otro lado, al día siguiente me enteré de que una chica conocida y sus amigas habían ido a festejar al Parque Sur, pero una de ellas fue abusada y golpeada. En que vivimos en una sociedad violenta y deshumanizada. Es posible que esto también nos vaya quitando las ganas de celebrar. (Aunque la situación social no sea tema de éste posteo, seguramente mucha gente tenga que ver).
Pero hay que ver el lado optimista: Si el tiempo se me pasa demasiado rápido, será porque estoy haciendo cosas.
Ahora a la primavera, ya no la miro con ojos de niña; esto me deja cierta melancolía, pero me abre una inmensa esperanza para el futuro.
Agostina Barberis 3ºA




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